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CABALLAR - Historia

La primera noticia histórica que se tiene de esta localidad segoviana, se remonta al año 1.123 cuando la reina Doña Urraca entregó la población al obispo de Segovia.

Se menciona como Cova Cavallar porque allí existía una cueva que se utilizaba como cuadra de caballos.


Dentro de la amplia historia y elementos característicos que tiene este pueblo, uno de los más conocidos es la honda fe que durante siglos han profesado sus vecinos a las Mojadas, un rito que se desarrolla en los años de sequía y que no tiene parangón en otros puntos de España. La implicación de sus habitantes en la eficacia de las rogativas supera en muchos casos a la de los propios párrocos que han pasado por este municipio.

Geográficamente Caballar se sitúa en la zona de división de la provincia entre el pie de sierra y la llanura. Su ubicación, protegida por una loma, permite que el pueblo goce de un microclima que favorece la existencia de frutales que en tiempos pasados tuvieron un gran protagonismo en gran parte de la provincia. Hoy, los huertos se mantienen por simple recreo o autoconsumo, si bien no hace mucho que suponían importantes ingresos económicos a las familias.

El pueblo está integrado también por la incorporación de un barrio denominado Pavía, y que está en la zona baja del casco urbano. Gracias a la unión de ambos, puede decirse que es el pueblo más largo de la provincia, en proporción a su tamaño. Muchas de las viviendas se colocan junto a las pendientes, de forma que existen pequeñas calles de enlace. En una de ellas se encuentra el Ayuntamiento y un edificio municipal, resto de lo que fue dos grandes paneras donde se almacenaba el cereal. Por estas calles discurre el agua a cielo abierto durante varios meses al año. Todas van a parar al arroyo Mulas, que daba movimiento a cuatro molinos harineros en el siglo XIX.

En Caballar eran abundantes las fuentes, entre las que destacan la Fuente Santa, Redonda y Fresquera. Éstas se encuentran vinculadas a las Mojadas, y en las aguas de la primera es donde sumergen las reliquias de San Valentín y Santa Engracia, los hermanos de San Frutos, patrón de Segovia, cuando se celebra este rito.

En 1995 Caballar adquirió fama nacional por formarse el equipo municipal íntegramente con mujeres, ya que no existían hombres que quisieran ocupar la Corporación. Accedieron al Ayuntamiento en una segunda convocatoria después de que no hubiera aspirantes a la primera convocatoria oficial.

La iglesia de Nuestra Señora de la Asunción se encuentra en la ladera, en la zona más alta del pueblo. Es de estilo románico y tiene una torre con ventanales abocinados de medio punto, y la portada de los pies tiene una escalinata. La galería y los ventanales del ábside están cegados. El edificio data del siglo XIII y en su interior acoge un retablo mayor barroco, obra del entallador Eugenio de la Cruz (s.XVII), y una capilla lateral dedicada a los tres santos hermanos: san Frutos, santa Engracia y san Valentín, un bello relicario realizado por plateros segovianos donde se guarda los cráneos de los dos hermanos de San Frutos; santa Engracia y san Valentín, quienes fueron decapitados por los musulmanes y sus cabezas arrojadas a la Fuente Santa, aunque sus cuerpos fueron enterrados en el priorato de San Frutos del Duratón.

En el interior de lo que hoy es el pueblo está la ermita de Santa Catalina, mientras a las afueras se alzan las de San Fructuoso y la Fuente Santa.

Los vecinos celebran la romería de la Fuensanta en septiembre y las fiestas de Santa Engracia y San Valentín en octubre. También se festeja San Isidro (15 de Mayo), y la Cruz de Mayo.


 
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