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ADRADA DE PIRÓN - Historia

Se llama Adrada de Pirón, por su cercanía al río Pirón y por estar en una zona caliza, en la que abundan las aguas subterráneas.
Adrada hace referencia al turno de vecinos para el aprovechamiento de fincas o aguas.

En el cañón formado por el Río Pirón, Adrada se encuentra en la encrucijada que separa la penillanura segoviana del comienzo de la Sierra. Su agreste y reducida orografía, con 10,6 kilómetros cuadrados, han hecho que la actividad económica de este pueblo de medio centenar de habitantes se haya centrado principalmente en la ganadería. En los últimos años han surgido algunas iniciativas de turismo rural que se han visto complementadas con dotaciones comarcales como la presa de Torrecaballeros que abastece a toda la Mancomunidad Fuente del Mojón.

La única carretera por la que se accede a este pequeño pueblo, que se levanta a 1.019 metros sobre el nivel del mar, le comunica con Brieva y Losana de Pirón. Un estrecho puente románico salva el fuerte valle del río, que en otro tiempo surtió a sus habitantes de agua, peces, sustento para su ganadería y también hoy, bellos parajes naturales.

El pueblo está formado por dos barrios situados a distintos niveles de altura, pero unidos a modo de círculo. En la zona existió hace siglos otro más denominado Cabanillas de Pirón, al suroeste del actual núcleo.

Su situación hace que los habitantes del pueblo, que se triplican en verano, mantengan las principales relaciones socioeconómicas con Segovia, de la está separada por 18 kilómetros, aunque la actividad pecuaria hizo durante mucho tiempo que Turégano fuera su principal referente.

Sanitariamente ha dependido del Centro de Salud Segovia Rural y en cuanto a seguridad, del cuartel de la Guardia Civil de Cantimpalos.

Los templos se reducen a la iglesia parroquial, dedicada a Nuestra Señora de la Asunción, que se levanta en el centro del pueblo. Es de estilo románico y destaca de ella su cabecera semicircular, que aún conserva una bella ventana abocinada y una elegante cornisa recorrida por los típicos canes de esta época. Pero también ha llegado hasta nosotros una escultura de esta época que representa a Nuestra Señora de los Remedios; y la cruz procesional hecha en Segovia por el platero Pedro Muñoz durante el primer tercio del siglo XIX.

En el aspecto festivo, los vecinos honran a su patrona el último fin de semana de agosto, aunque antiguamente se hacía en el mes de septiembre. En invierno se mantiene la costumbre de celebrar la fiesta de Las Candelas, y San Blas, ambas a comienzos de febrero.


 
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