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ALDEHORNO - Historia

Formando vértice de la provincia de Segovia, e incrustado en lo que podría ser un terreno natural de la de Burgos, como lo hace, en el sentido inverso el vecino municipio de Fuentenebro, soporta con estoicismo el capricho de los políticos de turno de trasladarle de una a otra provincia.

Dentro del páramo que forma toda la zona, el pueblo se encuentra protegido al encontrarse en una pequeña hondonada, a más de cien kilómetros de la capital segoviana. En medio, la Sierra de Pradales, por lo que sus vecinos hacen más vida con Aranda de Duero, a través de Moradillo de Roa, donde acceden sus vecinos a la carretera CL-603. Por el valle discurre un arroyo que desemboca en el río Riaza. Su cauce fue tal en otro tiempo que movía un antiguo molino, situado en el centro del pueblo.

En las laderas de la zona abundan las bodegas y lagares que siempre han proporcionado abundante vino. Hoy, está revalorizado debido a que se incluye en la denominación de origen Ribera del Duero. También merece la pena degustar la carne de lechazo que se produce en la zona, y que elaboran expertamente en los merenderos en que se han convertido algunas de las viejas bodegas subterráneas.

Hace tiempo que se denominó Aldea Horno, lo que según algunos hacía referencia a los hornos que existían en las casas para la elaboración del pan y de otros productos. Pero lo más probable, dado que en el entorno abunda la tierra arcillosa, como denota el color rojo de las tierras, es que existieran algunos o algún importante horno para cocer tejas o material de alfarería. Entonces contó incluso con escuela. Compartía terrenos con el Condado de Haza. Esta villa burgalesa era la cabeza de una comunidad formada por 15 aldeas de las que 13 quedaron en la división provincial de 1833. De todas, Aldehorno y Aldeanueva de la Serrezuela quedaron en Segovia.
Según Madoz a mediados del siglo XIX tenía un importante molino harinero en su núcleo.

Los fieles de Aldehorno estaban vinculados a la Díocesis de Osma, en Soria. La iglesia del pueblo está dedicada a San Pedro Advíncula o San Pedro Avícola, que se celebra el primero de agosto. Se trata de un edificio barroco de planta de cruz latina, que dispone de cúpula sobre pechinas en el crucero. Varios retablos barrocos y neoclásicos se alojan dentro del templo, destacando el mayor donde se acoge una entrañable imagen de san Pedro sobre el trono vaticano. Una original pila bautismal románica se une a una interesante cruz procesional gótica del siglo XIV, para terminar de conformar el patrimonio sacro de esta iglesia. Además a las afueras del casco urbano existe una ermita, junto a la cual se encontraba el cementerio, y está dedicada a la Purísima Concepción.

Los vecinos celebran sus fiestas patronales y locales a principios de agosto y el 8 de diciembre, en honor a San Pedro y a la Purísima Concepción respectivamente.


 
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