Está en: segoviayprovincia.com / FRUMALES / Historia
   
FRUMALES - Historia

En una hondanada, dentro de una llanura y dividido en dos por el arroyo Cerquilla, se encuentra Frumales, cuyo casco urbano está configurado en base a este curso, que se seca en verano pero que mantiene durante todo el año una rica vegetación. Para salver el arroyo, que vierte al río Cega, existe un puente que une las dos partes del pueblo.
En el término de este pueblo, enclavado en la comarca de Cuéllar, abundaron las lagunas o charcas, como las que aún se conocen como "El Lavadero" o "Nava Redonda", que dan idea de su utilidad y forma geométrica. Entre las calles del pueblo se mantiene en pie una olma centenaria ya seca, convertida en símbolo del lugar.
En otro tiempo Frumales, que en el siglo XI -primer dato que existe de esta localidad- se llamaba Frunmales, tuvo como agregado a Perosillo, que desde 1930 es municipio independiente. Además, hasta el XIX había en las proximidades otro núcleo conocido como Aldehuela de la Vega o de Cuéllar, que quedó despoblado.
La iglesia parroquial de Frumales se dedica a Nuestra Señora de la Asunción, que es de época románica, con un ábside rectangular, adornado por un sencillo ventanal situado en el centro y una cornisa de canecillos geométricos. En la fachada sur tuvo un pórtico, también románico, que fue cegado. A los pies de esta pequeña iglesia de Frumales destaca una espadaña que compite con la del extremo opuesto. Frente a la iglesia permanece el esqueleto de la centenaria olma. Y en sus proximidades se conserva una fuente-picota, elemento muy característico en muchos de estos pueblos segovianos.
Los vecinos celebran las fiestas de Nuestra Señora de la Aldehuela el primer domingo de mayo, y las de Nuestra Señora de la Asunción y San Roque el 15 y 16 de agosto.


 
Diseño: Globales Internet