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De compras

Hay productos en el mercado nacional que, con su denominación o marca como única referencia, ya remiten de forma inequívoca a Segovia o a los pueblos de la provincia que han sabido convertirlos en seña de identidad reconocida por todos: así las pizarras de Bernardos, la madera de Valsaín, el vidrio de La Granja, el cordero de Sepúlveda, el cochinillo de Segovia, el chorizo de Cantimpalos, el agua Bezoya, el anís Castellana o el whisky DyC. Y es que en la provincia de Segovia, hoy como ayer, cuando se hizo famosa por sus tejidos o por su resina, la naturaleza y el trabajo de sus gentes han sabido unirse para conseguir productos muy apreciados por su calidad.

En la actualidad, la economía segoviana, bastante diversificada, se basa en la agricultura, en la ganadería, en la construcción, en la exportación de piensos y productos cárnicos y en el turismo.

Entre los productos agrícolas que han conseguido un mayor reconocimiento destacan los garbanzos de Valseca, los judiones de La Granja, los ajos de Vallelado, las endibias de Sanchonuño, las zanahorias de Mozoncillo, las patatas de Riofrío de Riaza y los piñones de Fresneda y Mata de Cuéllar.

En la provincia, que figura entre las máximas productoras de ganado de cerda de España, gozan también del máximo prestigio los corderos de Sepúlveda y de la comarca de la Churrería, las terneras de Prádena y demás pueblos de la Sierra, los parros del Carracillo y aún los avestruces, de reciente introducción.

Entre los productos de la industria alimenticia merecedores de su bien acreditada fama pueden citarse los derivados del cerdo: chorizos, salchichones, salchichas, morcillas, lomos, conservas en aceite y jamones de Cantimpalos, Bernuy de Porreros, Carbonero el Mayor, Segovia, Tabanera la Luenga, Coca, Bernardos, Villacastín, Gomezserracín, El Arenal o La Matilla. La fabricación de quesos que, en fase de crecimiento, radica en Navas de San Antonio, Cuellar, La Lastrilla, Espirdo, Aldeonte, Losana de Pirón, Tolocirio, Valleruela de Pedraza y Armuña. Y una rica e imaginativa repostería que ofrece tartas y ponches, rosquillas fritas, rosquillas de palo, pastas ciegas, florones y pasteles muy atractivos para la vista y más sabrosos al paladar. Por último, nada mejor que acompañar a tan excelentes alimentos con los vinos blancos que se obtienen en la zona nororiental de la provincia, en Nieva y Santiuste de San Juan Bautista, acogidos a la denominación de origen Rueda, y los tintos de Valtiendas, Sacramenia, Fuentidueña y Cabañas de Polendos.

Para completar tan resumida lista, conviene señalar la existencia de una notable artesanía, actividad en la que Segovia, apoyada en la tradición y en la belleza, mantiene la oferta de una amplia gama de productos de decoración y uso de la que forman parte los bordados con el clásico “punto segoviano”, los trajes típicos tanto de mujer como de hombre con todos sus aditamentos, las dulzainas, los sombreros y capazos realizados con paja de centeno, los cestos de mimbre, los estaños de Pedraza y otros muchos objetos elaborados por cereros, alfareros, ceramistas, guarnicioneros, carpinteros, canteros, tejedores o vidrieros.
 
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